Lo que sigue va más allá de todo lo que podría haber imaginado. La cajerallama a
sus compañeros. El gerente de la tienda corre, examina la tarjeta con atención y suelta esta misteriosa frase:
*”Esta carta ya no tiene saldo… pero desbloquea algo. “*
El gerente desaparece en la reserva, toca una computadora y regresa con una caja pequeña y cuidadosamente empaquetada. Luego explica que el abuelo, muchos años antes, había ganado un premio especial otorgado por la marca. Una recompensa por la que nunca había venido.
La verdadera cara de la economía
En la caja, un llavero plateado. Grabada en él, esta sencilla y conmovedora inscripción:
*”Para alguien que siempre conoció el valor de una moneda. “*
En ese momento todo se reconfiguró en la mente del joven. Su abuelo no era tacaño. Estaba lúcido. Cauteloso. Él sabía exactamente lo que significaba cada esfuerzo, cada sacrificio hecho. No escatimó esfuerzos por el placer de acumular, sino porque comprendió instintivamente que ciertos momentos merecen que sepongan todas sus