Aquella pregunta me acompañó durante toda la noche.
¿Por qué tenía mi padre una carta que James había dirigido exclusivamente a mí?
A la mañana siguiente recibimos una respuesta inesperada.
David había convencido a Olivia de que debían consultar a un abogado independiente antes de continuar instalándose en la villa. La discusión había sido enorme, pero finalmente Olivia aceptó.
Mi padre no.
Según David, cuando escuchó la palabra «abogado», perdió toda su tranquilidad.
—No necesitamos abogados —había insistido—. Elena sabe perfectamente lo que firmó.
Pero David había hecho una pregunta muy sencilla:
—Entonces, ¿por qué te preocupa que otro abogado revise los documentos?
Mi padre no respondió.
Horas después, Michael recibió una copia mucho más clara del supuesto acuerdo.
Lo examinó durante casi una
hora.
Finalmente me llamó.
—Elena, ya tenemos un problema serio con ese documento.