Esta vez era diferente.
Michael había empezado a reconstruir la historia financiera completa.
Y cuanto más investigábamos, menos sentido tenía la versión de mi padre.
Yo había comprado la villa después de vender un pequeño apartamento que James y yo habíamos tenido como inversión, utilizar parte de mis ahorros y completar el resto mediante financiación bancaria.
Mi padre no
aparecía en la escritura.
No aparecía en el préstamo.
No aparecía en los impuestos.
No había pagado las reformas.
Ni siquiera había pagado una factura de mantenimiento.
Entonces Michael encontró algo todavía más importante.
—He conseguido reconstruir el origen del supuesto acuerdo —me dijo aquella tarde.
—¿Cómo?
—Por el formato.
No entendí.
—Explícate.
—El documento que fotografió David utiliza una plantilla que parece proceder de otro expediente. Necesito ver el original para confirmarlo, pero algunas referencias no corresponden a una adquisición inmobiliaria.