Durante varios segundos fui incapaz de hablar.
—¿No eres mi verdadero padre? —pregunté finalmente.
Robert miró hacia el océano.
—Te he criado desde que tenías un año. Pero no, Emily. No soy tu padre biológico.
Sentí como si todo mi mundo se derrumbara.
—¿Entonces me habéis mentido durante veintitrés