Mi Padre Me Llevó a Una Casa Abandonada, a Kilómetros de la Ciudad. Mi Padre Me Llevó a Una Casa Abandonada, a Kilómetros de la Ciudad.

Sus palabras me parecieron extrañas, pero confiaba en él.

Condujimos durante casi dos
horas sin hablar demasiado. Cada vez que le preguntaba adónde íbamos, sonreía y cambiaba de tema. 

Finalmente, nos detuvimos frente a una casa abandonada, a kilómetros de la ciudad.

—Papá, ¿por qué estamos aquí?

—Porque aquí nadie nos molestará.

Un terrible presentimiento me invadió.

En cuanto entramos, me arrebató el teléfono y cerró la puerta principal con llave.

—¡Papá! ¡Devuélvemelo!

En lugar de hacerlo, se volvió hacia mí.

—He esperado diecinueve años para tenerte aquí, a solas conmigo.

Retrocedí temblando.

—¿De qué estás hablando?

Se acercó lentamente y me agarró de los hombros.

—Tu madre nunca debe saber lo que pase aquí esta noche.

Los ojos se me llenaron de lágrimas.

—Por favor, papá. Me estás asustando.

Pero no me soltó.

Me observó fijamente el rostro, como si estuviera buscando algo.

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