Mi abuelo ya me había enseñado la lección mucho antes.
Cuando yo tenía 12 años, ponía un bloque de madera frente a mí y decía:
“Antes de cortar, mira bien. Dentro ya existe algo. Solo tienes que aprender a verlo.”
Tardé 20 años en entender que nunca estuvo hablando solamente de madera.