—Nada ilegal.
—Eso no me tranquiliza.
Tomó su mochila y salió al patio.
Lo seguí.Cocina y comedor
Entonces vi que llevaba una carpeta transparente llena de hojas.
Dentro había fotografías de la bicicleta, una
copia del recibo… y algo más.
Una impresión con el logotipo de la administración del fraccionamiento.
—¿Qué es eso?
Mateo guardó la carpeta rápidamente.Archivadores
—Te dije que yo podía resolverlo.
Una hora después tocaron nuestro timbre.
Era Rogelio.
Pero ya no venía sonriendo.
Traía el rostro rojo de coraje y sostenía una hoja arrugada entre los dedos.
—¡Quiero Bicicletas
Durante varios días casi no mencionó la bicicleta.Bicicletas
El sábado por la mañana apareció en la cocina mientras yo tomaba café.
—Papá, ya no hagas nada con Rogelio.
Levanté la mirada.
—¿Cómo que no haga nada?
—Yo ya lo arreglé.
Dejé la taza sobre la mesa.Familia
—Mateo, dime exactamente qué hiciste.
Sonrió de una manera que no me gustó nada.
—Nada ilegal.
—Eso no me tranquiliza.
Tomó su mochila y salió al patio.
Lo seguí.Cocina y comedor
Entonces vi que llevaba una carpeta transparente llena de hojas.
Dentro había fotografías de la bicicleta, una
copia del recibo… y algo más.