Mis compañeros de clase se rieron de mí cuando llegué al baile de graduación con mi abuela y la invité a bailar el primer baile… Pero todo cambió cuando tomé el micrófono e hice que todo el salón guardara silencio

Sentí cómo la mano de mi abuela temblaba ligeramente. Intentaba sonreír, pero en voz baja dijo que quizá sería mejor irse a casa para no arruinarme la noche.

En ese momento algo dentro de mí pareció romperse. Solté con cuidado su mano y pedí que detuvieran la música por un segundo. El salón quedó en silencio al instante.

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