Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels
Abatida, casi había dejado el vecindario cuando su mirada se fijó en una frágil mujer de 95 años.
La había estado mirando fijamente desde el momento en que había llegado allí. Sintió que había algo que sabía y quería decirle, así que decidió acercarse a ella. “Disculpe, ¿sabe algo acerca de Tomás Estrada?”, le preguntó suavemente.
La mujer mayor no pronunció palabra y le entregó una nota con el siguiente escrito: “Ve a esta dirección; él estará allí. Se fue de este lugar hace dos años y nunca regresó”, decía. Beatriz se dio cuenta de que la mujer era muda, razón por la cual no decía nada.
“¡Gracias!”, le susurró a la mujer antes de dirigirse a la dirección. Una hora más tarde, su búsqueda de Tomás la llevó a un ancianato, donde rápidamente lo vio.