Mary.
Mis manos comenzaron a temblar.
—¿Quién escribió esto?
George respiró profundamente.
—Tu padre.
Me quedé paralizada.
Mi padre había muerto apenas unos meses antes de nuestra boda. Siempre le había caído bien George, pero jamás había imaginado que los dos hubieran tenido alguna conversación privada sobre mí.
—¿Qué dice?
George me entregó la carta.
Pero cuando intenté abrirla, me detuvo suavemente.
—Primero escúchame.
Se sentó a mi lado.
—Cuando tu padre enfermó, un día me pidió que fuera a verlo. Ya sabía que no le quedaba mucho tiempo. Me dijo que tú siempre parecías fuerte, pero que tenías la costumbre de guardártelo todo dentro. Le daba miedo que, después de su muerte, te quedaras sola y convencieras a todos de que estabas bien.
No dije nada.
George continuó.
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—Entonces me preguntó si te amaba.