PARTE 2: El billete que nunca olvidó

Después dejó un billete sobre la mesa.

Como siempre.

200 pesos.

Valeria lo miró.

—¿Todavía?

Mateo sonrió.

—Algunas cosas no cambian.

Y por primera vez, ella entendió que aquella pequeña cantidad nunca había sido una propina.

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