PARTE 2: EL HOMBRE AL QUE MIS HIJOS LLAMABAN PAPÁ

La niña se volvió.

Vi mi rostro de cuatro años.

Entonces apareció Evelyn.

Durante tres años había imaginado aquel momento cientos de veces.

Pensé que sentiría rabia.

No sentí ninguna.

Solo vergüenza.

Ella se agachó para cerrar el abrigo del niño.

Él dijo algo.

Evelyn sonrió.

Yo había olvidado aquella sonrisa.

Después Nathaniel salió.

La niña levantó los brazos hacia él.Papá!

La palabra me atravesó.

Nathaniel la cargó.

Besó su mejilla.

Mi hija.

Llamando papá a otro hombre.

Abrí la puerta del coche.

Marcus me sujetó del brazo.

—Jefe.

—Suéltame.

—No estás en Chicago.

Lo miré.

—Precisamente.

Me soltó.

Crucé la calle solo.

Evelyn fue la primera en verme.

Su sonrisa desapareció.

Nathaniel siguió su mirada.

Los niños también.

Me detuve a unos metros.

—Hola, Evelyn.

Ella se quedó blanca.

—Adrian.

El niño se escondió detrás de su pierna.

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