Mi padre dio un paso hacia la mesa.
—Sergio, quiero que me expliques esos papeles.
Por primera vez, mi hermano pareció perder la seguridad.
—Papá, no tienes que preocuparte. Son asuntos legales complicados. Yo me encargo.
—No —respondió Joaquín—. Si mi nombre aparece en un documento, tengo derecho a saber qué estoy firmando.
Aquella frase cambió el ambiente de la habitación.
Mi padre llevaba años evitando los conflictos con Sergio. Siempre encontraba una excusa para justificarlo: que estaba pasando una mala época, que tenía muchas responsabilidades, que necesitaba ayuda.
Pero aquella vez no retrocedió.
Tomó una silla y se sentó junto a Pilar.
—Álvaro, llama a tu abogada. Quiero que alguien independiente nos explique esto.
Asentí.
Y marqué el número.
Parte 4. La llamada que mi hermano no esperaba
Mi abogada, Laura, llevaba años ayudándome con los asuntos legales de mi empresa. Era meticulosa y no se dejaba impresionar por las prisas de nadie.