Parte 2: LA CARTA ESCONDIDA TRAS EL CUADRO Y EL TESORO QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE EL DESTINO DE ANA

No quiso que terminaran olvidados otra vez detrás de un muro.

Cuando Daniel cumplió diez años le preguntó:

—Mamá…

—¿Sí?

—¿Es verdad que encontramos un tesoro?

Ella sonrió.

—Sí.

—¿Cuál fue la mejor parte?

El niño esperaba escuchar “el oro” o “

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