Porque una casa puede venderse.
Una cuenta bancaria puede vaciarse.
Un documento puede romperse.
Pero el amor de una familia que realmente se protege no puede ser robado.
Y aquella vieja llave oxidada no abrió una caja de secretos.
Abrió mis ojos.
Me mostró que a veces las personas que parecen más débiles son las que han estado sosteniendo todo durante años.
Y que volver a casa no siempre significa regresar a
un lugar.
A veces significa regresar a quienes siempre estuvieron esperando que llegaras.