Me quedé en silencio.
Victoria observó mi expresión.
—Ahora entiende por qué mi tarjeta de identificación no estaba conmigo aquel día.
Negué lentamente.
—No sabía quién era.
—Precisamente por eso quería hablar contigo.
Se sentó nuevamente.
Yo hice lo mismo.
James abrió el maletín.
Dentro había una carpeta.
La colocó sobre la mesa.
—Esto no es una compensación por haber ayudado a la señora Whitmore.
Lo miré.
—No hice nada esperando recibir algo.
Victoria asintió.
—Lo sé.
Abrió la carpeta.
Dentro había documentos.
Mi expediente laboral.
Informes de mi desempeño.
Y una copia de la presentación que había preparado para aquella mañana.
Sentí una presión en el pecho.
—¿Cómo consiguió esto?
Victoria miró hacia la ventana.
—Porque esa presentación no desapareció.
Pasé los dedos por la carpeta.
—Pero perdí la cuenta.
James negó.