—Ocho meses.
Se quedó completamente inmóvil.
Después comprendió.
La broma.
El falso informe.
—Por eso me enviaste todo tu dinero.
No respondí.
—Pensaste que yo tenía lo mismo que tú.
—Pensé que necesitabas ayuda.
Ethan se cubrió la cara.
Por primera vez desde que lo conocía, no tenía ninguna broma preparada.
—Emma, yo no sabía.
—Ya lo sé.
—Voy a conseguirte los mejores médicos.
—Ya tengo médicos.
—Entonces pagaré el tratamiento.
—No necesito que me salves porque ahora te sientes culpable.
Me marché.
Esa noche empezó el desastre.
Alguien fotografió a Ethan saliendo del departamento de oncología.
Horas después aparecieron titulares asegurando que estaba enfermo.
Su agencia negó todo.
Pero Ethan hizo algo inesperado.
Publicó una declaración pidiendo que dejaran de investigar hospitales y pacientes.
No mencionó mi nombre.
Aun así, alguien empezó a buscarme.
Dos días después recibí una llamada de mi oncólogo.