El nombre escrito en aquel contrato era Silas Ashford.
Mi padre.
Entonces comprendí por qué me había vendido precisamente a Gideon.
No quería librarse de mí.
Quería colocar a alguien de su propia sangre dentro del rancho.
Gideon apareció detrás de mí.
Mi padre lo miró y sonrió.
—Deberías haber dejado enterrado