—¿Qué quieres, Vivien?
Ella miró el fideicomiso.
Buscar Abogados
—La página que todavía no has encontrado.
—¿Qué página?
Vivien soltó una pequeña risa.
—La que explica por qué tu madre escondió a Elena aquí.
Entonces señaló la caja.
—Y por qué, legalmente, esta casa quizá nunca perteneció únicamente a los Duca.
Mia apareció detrás de Elena.
Vivien la miró.
—Especialmente ahora que existe ella.
Bajé la vista hacia la niña.
Por primera vez comprendí que Vivien nunca había amenazado a Mia porque fuera simplemente la hija de una criada.
La había amenazado porque sabía exactamente quién era.
CONTINUARÁ EN LA PARTE 3…