Mientras Julián observaba aquella fotografía, en la clínica la enfermera Sofía Navarro notó algo extraño.
La paciente de la habitación 18 llevaba meses prácticamente inmóvil.
—Daniela, si me escucha, apriete un dedo.
Pasaron varios segundos.
El índice de la joven se movió.
Sofía llamó al médico responsable, el doctor Raúl Santillán.
Su reacción no fue alegría.
—No registre esto todavía.
—¿Por qué?
—Porque puede ser un reflejo.
Al día siguiente, Santillán aumentó nuevamente la sedación.
Sofía protestó.
—Está mostrando respuesta neurológica.
—Cumpla las indicaciones.
Esa noche, Sofía vio al médico conversando en el estacionamiento con un hombre que reconoció perfectamente.
Héctor Salgado.
Él era quien aparecía cada cierto tiempo para arreglar los pagos de aquella paciente sin familiares.
Al mismo tiempo, Mateo llamó a Julián desde un número desconocido.