¿Y tú lo sabías?
Él asintió lentamente.
Lo descubrí por accidente. Encontré unos documentos mientras ayudaba a tu madre con unos papeles. Ella me pidió tiempo para hablar contigo personalmente. Las flores eran para agradecerle que finalmente hubiera aceptado contártelo.
Me quedé mirando el ramo de rosas rojas.
Todo aquel dolor. Toda aquella sospecha. Todas aquellas noches sin dormir.
Había construido una traición en mi mente porque nadie me había explicado la verdad.
Pero eso no significaba que hubieran hecho bien en ocultármela.
Me volví hacia mi madre.
¿Y pensabas seguir mintiéndome para siempre?
Ella bajó la cabeza.
No. Solo tenía miedo de perderte.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
No sabes cuánto me has hecho sufrir.
Dejé el sobre sobre la mesa y salí del apartamento sin decir nada más.
Mi esposo me siguió, pero no intentó detenerme.