Tal vez no.
Tal vez había estado huyendo de algo.
—¿Y luego?
—Empezó a mostrarme cosas.
—¿Qué cosas?
—Copias.
Fotografías.
Un acta vieja.
Una foto de un chico.
Sentí que mi corazón se aceleraba.
—¿Qué chico?
Hailey empezó a llorar.
—El que dice que es mi hermano.
No supe qué decir.
—¿Lo viste?
—En foto.
—¿Se parece a…
No terminé.
A mi esposo.
A mí.
A Hailey.
—Sí.
La respuesta salió muy rápido.
Eso fue peor.
Me senté otra vez.
—¿Por qué no me dijiste?
Hailey apretó al bebé.
—Porque Rachel dijo que primero necesitaba estar segura.
—¿Segura de qué?
—De que él realmente era quien decía ser.
—¿Y ahora lo está?
Hailey asintió.
—Por eso me dio al bebé.
Me quedé mirándola.
—Explícame eso.
—El chico…
Su voz se quebró.
—Se llama Ethan.
Ethan.
El nombre se me quedó clavado.
—¿Ethan qué?