No siento que lo nuestro sea menos serio por eso. Quizá, simplemente, hemos dejado de intentar que se parezca a la vida que tuvimos con otras personas.
¿Vosotras qué pensáis? ¿Una pareja que se quiere debería acabar viviendo junta, o después de muchos años de independencia tener dos casas puede ser justo lo que hace que la relación funcione?
Si esta historia os ha llegado, compartidla con la gente que queréis.