Miré a Richard.
«¿Tú sabías todo esto?».
Se sentó en una silla y se cubrió el rostro con las manos.
«Lo sospechaba, pero hasta ayer no tenía ninguna prueba».
Resultó que, años atrás, Richard había financiado un hospital privado donde operaba una red de adopciones ilegales.
Su primera esposa, Margaret, había trabajado allí como enfermera.
Un día descubrió que la dirección del hospital falsificaba los documentos de los recién nacidos y entregaba secretamente a los niños a familias adineradas.
Margaret intentó denunciar aquellos delitos, pero poco después desapareció sin dejar rastro.
A Richard lo habían convencido de que su esposa lo había abandonado.
Años después, encontró el diario de Margaret.
En sus páginas se describía la historia de una niña recién nacida que llevaba un colgante de plata alrededor del cuello.