Bruno volvió a hablar.
«Solo faltan tres».
Emiliano preguntó qué pasaría cuando llegaran al siguiente número.
Bruno miró a Diego.
«Cuando lleguemos a noventa y nueve, se acabó».
Valeria esperó la siguiente frase.
Llegó enseguida.
Diego la dejaría.
Y volvería con Camila.
Entonces comprendió que Camila no era un detalle nuevo.
Era parte de una historia que había comenzado mucho antes de que ella supiera que estaba participando en ella.
Tampoco sabía cómo explicar a su familia que una relación que parecía estable podía haber sido, durante años, una sucesión de pruebas diseñadas para medir su miedo.
Pero sí sabía una cosa.
No quería regalarles la reacción que estaban esperando.
Al llegar a casa, dejó las llaves sobre la mesa.
Después abrió el clóset y sacó una maleta.
No metió todo.
Solo lo necesario.