Pero había un detalle que cambió la forma en que Lucía veía todo.
La firma no era suya.
Lucía revisó los documentos dos veces.
La cantidad faltante era de 45,000 euros.
Y cuando siguió el recorrido del dinero, encontró otro nombre relacionado con las operaciones.
Víctor.
El esposo de Marta.
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En ese instante entendió que las bolsas negras en la cochera no eran solamente una falta de respeto.
Mientras ella estaba lejos cumpliendo una misión, alguien había tomado decisiones sobre su casa y sobre su dinero.
Lucía guardó la escritura, el documento digitalizado y la información de las cuentas dentro de la carpeta azul.
Luego subió las escaleras.
Cuando llegó a la planta principal encontró a Carmen acomodando objetos sobre la mesa como si aquella tarde fuera una más.
Lucía dejó la carpeta frente a ella.
—Necesito que me expliques algo.
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