PARTE 1
El niño de 6 años la empujó por la escalera y, cuando Clara abrió los ojos después del golpe, descubrió 2 verdades capaces de destruir todo lo que creía saber: volvía a ver y aquel pequeño al que llevaba años llamando hijo probablemente nunca había sido suyo.
Durante casi 7 años, Clara Valdés había vivido en una oscuridad casi absoluta después de un accidente de tráfico ocurrido en una carretera de Segovia. Los médicos hablaron entonces de una lesión neurológica compleja, pérdida de memoria parcial y un pronóstico incierto.
Su marido, Álvaro Cifuentes, se había convertido en sus ojos.
Él elegía su ropa, organizaba sus consultas, revisaba sus cuentas y le describía hasta los colores del cielo desde la terraza de su chalet en Pozuelo de Alarcón.
También le había contado que sus padres habían fallecido poco después del accidente.
Clara no recordaba lo suficiente para discutirlo.
Aquella mañana cayó por 5 escalones después de que Hugo se apartara bruscamente de ella y la empujara al intentar evitar que lo abrazara. Sintió un golpe fuerte, un fogonazo y después formas que lentamente empezaron a adquirir contornos.
Primero vio una lámpara.
Luego sus propias manos.
Después el rostro de Hugo.
Y se quedó sin respiración.
El niño tenía los mismos ojos grises, la misma nariz fina y el mismo gesto al apretar los labios que Irene, la viuda del hermano mayor de Álvaro.
Irene vivía con ellos desde hacía años. Según Álvaro, había renunciado a rehacer su vida para ayudar a cuidar a Clara y al pequeño.
Álvaro apareció corriendo.
—¡Hugo!
Pasó junto a Clara sin agacharse.
—¿Te has hecho daño?
Clara seguía en el suelo.
—Álvaro…
Él giró la cabeza.
Por primera vez en años Clara pudo ver el rostro del hombre cuya voz había sido su refugio.
No vio preocupación.
Vio miedo.
—¿Hugo es hijo mío?
Álvaro quedó inmóvil.
—Te has golpeado la cabeza.
—He hecho una pregunta.
—Estás confundida.
Hugo murmuró:
—Ella empezó.
Álvaro acarició al niño.
—Vete arriba.
Cuando ambos desaparecieron, Clara entró en su dormitorio y cerró la puerta.
Algo más había regresado con la vista.
Un número de teléfono.