Ya dentro, Ernesto le dio agua y una chamarra que guardaba en el vehículo. Diego bebió despacio, con ambas manos alrededor de la botella.
Elena observó el sobre.
Había aprendido durante décadas a reconocer cuándo un papel podía cambiar una reunión, una empresa o una vida.
Aquel sobre tenía ese peso.
Lo abrió.
Dentro encontró una fotografía antigua.
Dos personas estaban frente a una pequeña oficina con una puerta de vidrio. Sobre ella se alcanzaba a distinguir el nombre de una empresa que ya no existía:
“Valdés Mendoza Consultores”.
Elena dejó de respirar durante un instante.
La mujer de la fotografía era ella, mucho más joven.
El hombre que estaba a su lado era Rafael Mendoza.
Su primer socio.
Su mejor amigo durante cuatro años.
Y el hombre al que no había visto en dos décadas.