que los 2 bebés no habían sobrevivido.
—Yo acepté —dijo Adela—. No porque quisiera perderlos. Me convencieron de que tú no soportarías criar a 3 recién nacidos después de perder a Clara.
Álvaro golpeó la mesa con la palma.
—No decidiste por mí. Decidiste contra mí.
Adela lloraba sin defenderse.
Durante los primeros 2 años, Marta recibió dinero puntualmente. Después comenzó a pedir más. Había descubierto el valor real de las acciones que corresponderían a los niños y amenazó con contar la verdad. Esteban respondió cortando pagos y cambiando de domicilio a través de intermediarios.
La vida de Lucas y Mateo se volvió inestable. Pasaron por pisos pequeños en Valencia, Cuenca y finalmente Madrid.
Y tú sabías que estaban mal?
—Sabía que había problemas. Esteban decía que Marta exageraba.
—Elegiste creerle.
Adela asintió.
Entonces Álvaro preguntó por el sobre.