Nicolás había encontrado las pólizas porque Ricardo le pidió ayudar a limpiar archivos de una cuenta familiar en la nube. Mi hijo, de catorce años, estudiaba en un colegio con residencia en Querétaro y era mucho más hábil con la tecnología de lo que su padre imaginaba.
Le pedí que no confrontara a nadie y que guardara copias de todo.
Después llamé a Rubén, quien durante años había sido jefe de seguridad de mi padre y ahora trabajaba conmigo en mi despacho