Capítulo 3: El plan para quitarme a mi hija

“¿Y la niña?”

La respuesta de mi madre fue:

“La niña hará lo que le diga.”

Apagué la pantalla.

Me levanté de la cama y fui hasta la habitación de mi hija.

Ella dormía profundamente.

Me senté a su lado.

Durante unos minutos simplemente la observé respirar.

Entonces comprendí algo.

Mi madre no solo estaba tratando de controlar a mi hija.

También estaba tratando de utilizarla para destruirme.

A la mañana siguiente, llevé a mi hija a la escuela.

Antes de salir del coche, me agaché frente a ella.

—Si alguien te dice algo que te haga sentir incómoda, ¿qué haces?

—Te lo cuento.

—Exactamente.

—¿Aunque sea algo pequeño?

—Aunque sea algo pequeño.

Ella asintió.

Cuando entró al edificio, esperé hasta verla desaparecer por el pasillo.

Entonces vi un automóvil estacionado al otro lado de la calle.

Un hombre estaba dentro.

Miraba hacia la entrada de la escuela.

Saqué mi teléfono.

Tomé una fotografía.

El automóvil arrancó inmediatamente.

Llamé a mi padre.

—Papá, alguien estaba vigilando la escuela.

—¿Estás segura?

—Sí.

—No vuelvas a casa todavía.

—¿Qué?

—Ven conmigo.

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