Una niña de 7 años me detuvo frente a su escuela y suplicó: “Mi papá murió antes de que yo naciera… ¿puede sentarse en su lugar hasta que digan mi nombre?”. Cancelé un negocio de 32 millones de pesos y ocupé la silla vacía en tercera fila. Pero cuando su abuela vio mi tarjeta, palideció y mencionó un incendio de hacía 7 años que podía destruir todo lo que había construido.Parte 1
—Señor, ¿podría ser mi papá solamente hasta que digan mi nombre?
Alejandro Montenegro se detuvo frente a la entrada de una escuela primaria de Guadalajara.
La niña que acababa de hablarle tendría unos 7 años.
Llevaba un vestido blanco, zapatos ligeramente gastados y un moño azul en el cabello.
Entre sus manos sostenía un programa escolar doblado tantas veces que las esquinas estaban arrugadas.
Detrás de Alejandro, 2 guardaespaldas esperaban junto a una camioneta negra.