Luego vio el plato en el piso, los billetes esparcidos y el teléfono de Fernanda todavía grabando.
Su expresión cambió.
—¿Qué pasó aquí?
Valeria no respondió.
No hacía falta.
Javier se acercó, la abrazó y dijo delante de todos:
—Vámonos, hermana.
Graciela abrió la boca.
—¿Hermana?
Diego miró a Valeria como si la conociera por primera vez.
Javier se volvió hacia él.
—Valeria Salcedo es mi hermana menor y accionista del Grupo Salcedo. Y la señora Teresa es familia para nosotros. La cirugía ya está autorizada. El doctor Cárdenas va camino al hospital.
Fernanda bajó el teléfono.
Diego tartamudeó:
—Valeria… yo…
—No —lo cortó ella—. Hoy no vas a explicarme nada.
Cuando ya iba a salir, Javier pidió hablar con ella unos segundos junto a la puerta.
—Hay algo más que debes saber —murmuró—. Tu esposo no solo ha estado viviendo de contratos vinculados a empresas del grupo.