Cuando alguien no deja de aparecer en tus pensamientos: lo que podría estar intentando decirte tu mente

Imagina que piensas constantemente en una antigua pareja.

Te preguntas:

“¿Todavía estoy enamorado?”

Tal vez.

Pero antes de responder, haz otra pregunta:

¿Qué es exactamente lo que extraño?

¿Sus conversaciones?

¿Sentirte deseado?

¿La seguridad que tenías entonces?

¿Las aventuras?

¿La persona que tú eras durante aquella época?

¿No llegar a una casa vacía?

A veces utilizamos el rostro de alguien para representar una necesidad mucho más amplia.

Puedes decir:

“Extraño a Laura.”

Cuando en realidad extrañas tener a alguien que te escriba todas las noches.

O:

“Extraño a Carlos.”

Pero quizá lo que añoras es aquella etapa en la que viajabas, tenías menos responsabilidades y sentías que todo estaba por comenzar.

Esto no disminuye el cariño que existió.

Simplemente te ayuda a entenderlo mejor.

Porque si lo que realmente extrañas es compañía, quizá no necesitas recuperar necesariamente aquella relación.

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