Asentí.
Sabía que no tenía derecho a pedirle más.
Hoy tengo sesenta años.
He encontrado a mi madre, a mi hermana Marina y la verdad sobre mi infancia.
Pero he perdido a la mujer que estuvo a mi lado durante treinta años.
A veces me siento en mi viejo coche frente al taller y miro la fotografía familiar que me dio Galina.
En esa fotografía tengo cuatro años.
Mi madre sonríe.
Mi pequeña hermana me toma de la mano.
Y mi padre está detrás de nosotros.
Durante cincuenta y cinco años soñé con encontrar a esa familia.
Nunca imaginé que encontrarla destruiría la vida que había construido.
Y ahora, cuando alguien me pregunta si me arrepiento de haber dejado a Elena, siempre doy la misma respuesta.
No perdí a mi esposa porque descubrí la verdad sobre mi pasado.