Después apareció Mauricio besándola al pie de mi cama.
La sala quedó en silencio.
Renata se levantó de golpe.
—¡Eso está editado! ¡Es falso!
Mauricio no gritó.
Miró las salidas.
Entendió antes que ella que aquello no era un error técnico.
Intentaron marcharse, pero el personal les pidió esperar el mensaje final de la presidencia.
Entonces la voz del maestro de ceremonias llenó el salón.
—Señoras y señores, recibamos a la presidenta y accionista mayoritaria de Grupo Montemayor: la señora Alejandra Ríos.
Caminé hacia el escenario sin bastón.
Cada paso dolía un poco. Tal vez siempre dolería cuando cambiara el clima. Pero caminaba.
Mauricio se quedó blanco.
Renata abrió la boca y no dijo nada.
Me acerqué al micrófono.
—Buenas noches. En este grupo creemos que la reputación no se construye con fotografías, sino con decisiones.