Parte 1
Durante 5 años, Mariana Salgado transfirió 25,000 pesos cada mes a la cuenta de su suegra.
Nunca hubo contrato. Nunca hubo una deuda. Teresa Valdés simplemente lo llamaba “la aportación que una buena esposa hace por la familia”, y Arturo, el esposo de Mariana, repetía que era más fácil pagar que discutir con su madre.
60 depósitos.
1,500,000 pesos.
Mariana había aceptado aquello para conservar la paz hasta el viernes en que su padre fue llevado de urgencia a cirugía cardíaca.
Ernesto Salgado tenía 73 años y vivía en una casa sencilla en las afueras de Montemorelos. Nunca le pedía dinero a su hija, pero la operación, los medicamentos y la recuperación exigieron gastos inmediatos. Mariana utilizó el dinero que normalmente enviaba a Teresa y, por primera vez en 5 años, dejó pasar el día 15 sin hacer la transferencia.