Durante 5 años le di a mi suegra 25,000 pesos cada mes para evitar problemas. Cuando mi padre necesitó una cirugía cardíaca de emergencia, usé ese dinero para salvarlo. Ella llegó a mi cocina y dijo: “Eres una carga para esta familia”. Mi esposo me ordenó irme. No discutí: llamé a mi abogada. Entonces apareció un documento de 2.4 millones con mi firma… que yo nunca había firmado.

A las 2 de la tarde, Teresa apareció en la casa de San Pedro Garza García sin avisar.

Dejó su bolso sobre la isla de la cocina y extendió la mano.

—No me llegó nada.

Mariana cerró el cajón donde guardaba las recetas de su padre.

—Te avisé el martes. Mi papá tuvo una cirugía de emergencia.

—Eso no cambia nuestro acuerdo.

—No existe ningún acuerdo. Te he dado dinero porque Arturo me pidió evitar problemas contigo.

Teresa soltó una risa seca.

—Tu padre siempre ha vivido como si no tuviera un peso. Si a su edad no puede pagar un hospital, no es problema mío.

Mariana sintió que la sangre le subía al rostro.

—No vuelvas a hablar así de él.

—Entonces deja de usarlo como excusa. Quiero los 25,000 pesos hoy.

—No los vas a recibir.

La sonrisa desapareció del rostro de Teresa.

En ese momento Arturo entró a la cocina. Era director financiero de Medinova del Norte, una empresa de equipo médico, y todavía llevaba el saco azul con el que había salido a una reunión esa mañana.

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