Durante 5 años le di a mi suegra 25,000 pesos cada mes para evitar problemas. Cuando mi padre necesitó una cirugía cardíaca de emergencia, usé ese dinero para salvarlo. Ella llegó a mi cocina y dijo: “Eres una carga para esta familia”. Mi esposo me ordenó irme. No discutí: llamé a mi abogada. Entonces apareció un documento de 2.4 millones con mi firma… que yo nunca había firmado.

—Hay indicios serios. No firmes nada y no hables con el banco sin que quede documentado. Vamos a presentar las aclaraciones correspondientes y a proteger tu historial crediticio.

Abajo, Arturo discutía con Teresa.

Mariana bajó con la maleta y escuchó a su esposo decir:

—Mamá, tú me aseguraste que esa cuenta estaba cerrada.

Teresa respondió en voz baja.

—Lo estaba. Hasta que necesitaste cubrir el faltante.

Mariana se quedó inmóvil en el último escalón.

Arturo levantó la vista.

Teresa también.

—¿Qué faltante? —preguntó Mariana.

Ninguno contestó.

El teléfono de Arturo vibró.

Leyó el mensaje y perdió el color del rostro.

El consejo de administración de Medinova lo citaba a una reunión extraordinaria para el lunes a las 8:00.

Y adjunto al correo aparecía un listado de operaciones.

La primera era por 680,000 pesos.

La segunda por 1,250,000.

La tercera llevaba el nombre completo de Teresa Valdés.

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