El día de la boda de mi hija yo estaba sentada en la iglesia viéndola caminar hacia el altar, guapa y feliz, cuando de pronto mi exmarido se sentó a mi lado. Desde el divorcio, hace casi diez años, solo hablábamos de los hijos

El lunes cogí el tren a Valencia. Desde entonces voy cada dos semanas. Luis me espera en la estación y nos tomamos un café antes de ir a casa. No hemos vuelto a estar juntos ni creo que lo estemos. Pero ahora somos otra vez padres, los dos, del mismo hijo.

Lo que no consigo quitarme de la cabeza es por qué Álvaro se lo contó a su padre y no a mí.

¿Por qué a veces los hijos esconden su dolor precisamente a la madre? ¿Os ha pasado algo así?

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