Rogelio no levantó la cabeza.
—Nunca gritaba. Ni siquiera cuando yo llevaba malas calificaciones. Me construyó un columpio cuando era niña. Le gustaba ir a pescar y siempre insistía en llevarme aunque yo me quejara del frío.
Alicia tragó saliva.
—Mi mamá nunca volvió a tener pareja después de él.
Rogelio cerró los ojos.
—Gracias por decírmelo.
Alicia se quitó el anillo de compromiso.
Lo dejó encima de las copias.
—No lo hice por ti. Lo hice por mi mamá.
Él cubrió el anillo con la mano.
No le pidió otra oportunidad.
No habló de los dos años juntos.
No prometió cambiar.
—Dejé la llave con Sandra —dijo—. Sacaré mis cosas cuando no estés.
Una semana después el departamento estaba medio vacío.
Desaparecieron sus camisas, su rasuradora, las herramientas y los zapatos de trabajo.
Alicia encontró una cinta métrica olvidada en un cajón.