Tampoco pensaba que el destino hubiera planeado nada.
Para ella era algo mucho más sencillo.
Los seres humanos pueden mentir.
Pueden callar.
Pueden esconder documentos.
Pueden proteger a alguien hasta enseñarle a vivir huyendo de la verdad.
Pero, algunas veces, basta un papel viejo, una mujer con buena memoria y cinco minutos de valentía para que todo aquello que parecía enterrado vuelva a tener nombre.
Y Alicia comprendió finalmente la lección que su madre había intentado dejarle sin saberlo:
el miedo puede explicar una mentira.
El amor puede explicar muchas decisiones.
Pero ninguna de las dos cosas convierte el silencio en verdad.
Y hay ocasiones en que perder una boda, una relación y la vida que habías imaginado no significa perderlo todo.
A veces significa salvarte justo antes de firmar.