Salí al porche y cerré la puerta tras de mí.
“¿Está bien Hazel? ¿Te envió un mensaje?”
—No, señora —dijo, respirando hondo—. Necesito sus medidas.
Salí al porche y cerré la puerta tras de mí.
“¿Está bien Hazel? ¿Te envió un mensaje?”
—No, señora —dijo, respirando hondo—. Necesito sus medidas.