El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada

Luego los billetes sobre la mesa.

—Por favor —dijo Mariana—. No nos saque. El viernes puedo darle otros $1,500.

Alejandro iba a responder cuando algo cayó de la bolsa de farmacia.

Era un documento doblado.

Lucía corrió a recogerlo.

Pero Alejandro alcanzó a leer el encabezado antes de que Mariana se lo quitara.

No era una receta médica.

Era una notificación dirigida a Mariana relacionada con el mismo edificio.

Y abajo aparecía claramente el apellido Cárdenas.

Su apellido.

—¿Qué es eso? —preguntó Alejandro.

Mariana apretó el documento contra el pecho.

—Nada que tenga que ver con usted.

—Mi apellido está ahí.

La mujer guardó silencio.

Alejandro extendió la mano.

—Mariana… déjeme verlo.

Ella retrocedió.

Y entonces Lucía dijo algo que hizo que ambos adultos se quedaran completamente quietos.

—Mamá, ¿ese es el papel que dijiste que nunca debía ver el dueño?

Alejandro dejó de mirar a la niña.

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