—Sí.
—¿Las puertas están cerradas con llave?
Miré la puerta principal.
—La de entrada no.
—Ciérrela. Mantenga a su hijo con usted. Aléjese de las ventanas. Los agentes están de camino.
Cerré la puerta mientras Ethan me sujetaba la mano.
Después nos sentamos a la mesa de la cocina.
—¿Estoy metido en problemas? —susurró.