Miré el reloj.
Eran las 2:07 de la madrugada.
Pasaron unos minutos.
Entonces escuché la voz de mi esposo.
—Por favor, baja la voz. Ella está arriba.
El corazón comenzó a latirme con tanta fuerza que pensé que iba a desmayarme.
Abrí lentamente la puerta de la habitación y bajé las escaleras descalza.
La luz de la cocina estaba encendida.
Desde detrás de la puerta vi a Robert sentado a la mesa.
Frente a él había una mujer cuyo rostro no alcanzaba a distinguir.
Sobre la mesa había tres vasos.
Los tres estaban llenos de jugo de naranja.
Junto al tercer vaso había una fotografía antigua con una cinta negra.
Cuando la mujer levantó la fotografía, pude ver quién aparecía en ella.
Era yo.
Una fotografía mía de cuando era joven.
Pero eso no fue lo más aterrador.
En el reverso de la fotografía alcancé a distinguir un nombre escrito a mano.
Emily.
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Llevaba treinta años sin pronunciar aquel nombre.
Las piernas comenzaron a temblarme.
Emily era mi hermana menor.
Había desaparecido tres días antes de mi boda.
La buscamos durante años. La policía abrió una investigación, pero nunca encontró una sola pista.
Cinco años después, Emily fue declarada oficialmente muerta.
Y ahora, treinta años después, mi esposo estaba sentado en nuestra cocina, a las dos de la madrugada, con una mujer desconocida, mirando una fotografía de mi hermana.
De repente, la mujer habló.
—Tiene derecho a saber la verdad, Robert.
Mi esposo bajó la cabeza.
—Lo sé. Pero no quiero que me odie.
No pude soportarlo más.
Entré en la cocina.
—¿Qué está pasando aquí?
Robert se levantó de golpe.
La mujer se volvió hacia mí.
Parecía tener unos cincuenta años. Tenía el cabello oscuro y los ojos cansados.
En cuanto me vio, se llevó una mano a la boca.
—Dios mío… ¿Margaret?
—¿Quién es usted?
No respondió.
En lugar de eso, comenzó a llorar.
Robert se acercó a mí.
—Puedo explicártelo todo.
—Entonces empieza por Emily.
Se quedó completamente inmóvil.
—¿Qué sabes?
—Sé que llevas treinta años ocultándome algo.
La desconocida se levantó lentamente.
—Margaret, me llamo Susan. Yo era amiga de Emily.
Recordaba aquel nombre.
Susan había trabajado con mi hermana en un pequeño hotel.