Entré al cumpleaños de mi hija y vi a mi esposo humillarla

Ese mismo día reuní las escrituras, comprobantes del enganche y estados de cuenta.

También revisé nuestras finanzas con más cuidado de lo que había hecho en años.

Ahí apareció otra sorpresa.

Durante siete meses se habían realizado transferencias desde nuestra cuenta conjunta.

$12,000.

$18,500.

$9,800.

$25,000.

En total, más de $160,000 pesos.

Todas terminaban en la misma cuenta.

Le mandé la información a Sofía.

Horas después me llamó.

—¿Conoces a una persona llamada Mauricio Ledesma?

—No.

—Pregúntale a Patricia.

Lo hice.

La respuesta llegó casi inmediatamente.

“Es el socio de Rodrigo.”

Aquella noche Rodrigo apareció afuera del edificio de Mariana.

No sabía cómo había averiguado que estábamos ahí.

Comenzó a tocar el timbre.

—¡Laura! ¡Tenemos que hablar!

No bajé.

Me llamó seis veces.

Finalmente contesté.

—¿Qué quieres?

—Ver a mi hija.

—Camila no quiere verte ahora.

—Tú le estás llenando la cabeza.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *