Faltaban apenas unas horas para que amaneciera. En una silla junto a la puerta ya estaba preparada una bolsa con su cuenco, sus medicinas y su vieja manta

Ya llevamos tres meses viviendo allí. El piso es pequeño, en la cocina apenas cabe una persona y ahora tardo más en llegar al trabajo. Pero junto a mi cama está la camita de Murka, por el suelo anda tirado su pollo de goma sin una pata y por las noches la escucho roncar suavemente bajo su vieja manta. Cada vez que recuerdo aquella bolsa junto a la puerta pienso en lo cerca que estuve de tomar una decisión de la que probablemente me habría arrepentido toda la vida.

Durante once años, Murka nunca supo cuánto ganaba, en qué tipo de casa vivía ni cuánto dinero tenía en el banco. Solo necesitaba una cosa, que yo estuviera a su lado. Aquella noche comprendí por fin que yo necesitaba exactamente lo mismo de ella. ❤️

¿Qué habríais hecho vosotros en mi lugar? ¿Seríais capaces de entregar a un animal que ha pasado prácticamente toda su vida a vuestro lado? Contadme qué pensáis en los comentarios.

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