Fui a sorprender a mi esposo al hospital y su colega me preguntó llorando: “¿No te ha contado nada A kara?”

—¿Lucía?

Andrés estaba en la puerta con un café en la mano.

—¿Aceptaste un trabajo en Mérida?

—Pensaba contártelo todo. Déjame explicarte.

Le fui preguntando, uno por uno: ¿después de postularte? ¿Después de la entrevista? ¿Después de aceptar? A todo me dijo que sí. Llevaba cuatro meses con el plan.

—Es un puesto con menos guardias, con fines de semana libres. Quieren que dirija parte del servicio —se defendió—.

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