Me llamo Margaret Wilson.
Tengo 68 años.
Vivo en Estados Unidos.
Muchas de ustedes me conocen por mi blog. Durante años he compartido allí pequeños fragmentos de mi vida cotidiana: mis rutinas de cuidado personal, mis pensamientos y mis pequeñas y grandes victorias.
Muchas mujeres me han escrito diciéndome que las inspiraba.
Me decían:
“Margaret, gracias a ti volví a quererme.”
“Cuando te miro, entiendo que la vida no termina después de los 50.”
“Eres la prueba de que una mujer puede ser hermosa, cuidada y fuerte a cualquier edad.”
Siempre sonreía al leer esas palabras.
Sí, cuido de mí misma.
Sí, tengo estabilidad económica.
Sí, tengo una casa preciosa, un nombre respetado, muchos seguidores, reconocimiento y el respeto de mucha gente.
Pero había algo de lo que casi nunca hablaba.
Estaba sola.
Mi esposo había muerto años atrás.